Unas 7,000 personas, entre huéspedes y visitantes, se reciben en promedio por año. El área fue declarada parque nacional en 1987.

Tegucigalpa, Honduras

Las fuertes corrientes de agua que drenan hacia unas 60 comunidades de los municipios de Santa Cruz de Yojoa, Taulabé, Meémbar y Siguatepeque bastarían para conservar al Parque Nacional Cerro Azul Meámbar (Panacam).

Desde este lugar además baja el 70 por ciento del agua que recibe el Lago de Yojoa. También contribuye con la generación de energía al aportarle otro porcentaje del vital líquido a la represa hidroeléctrica Francisco Morazán, conocida como El Cajón.

La importancia hidrológica del parque se concentra en seis cuencas principales: río Yure y Varsovia, que drenan al Lago de Yojoa; río Canchia, Maragua, Bonito y Las Pavas de la Chorrera, que drenan al embalse “El Cajón”.

Atractivo

A esto se suma la abundante vegetación que ha crecido entre el espeso bosque, mundo natural que sirve de hogar a más de 170 especies de aves locales y un número similar de aves migratorias.

Este tipo de especies ha captado la atención de turistas de Europa, Asia y Estados Unidos. “En especial adultos mayores, que se dedican a viajar luego de su jubilación, quienes se muestran impresionados al conocer este lugar”, dijo Erik Saenz, administrador de operaciones del Panacam.

Entre las aves de mayor vistosidad que se aprecian en la zona destacan los colibríes, con una variedad de unas 14 especies de forma aproximada. En la lista de aves hay tucanes, halcones, gavilanes y pájaros carpinteros. También el parque cobija mamíferos, reptiles e insectos.

El área que conforma el Panacam es de unas 32,000 hectáreas de espacio territorial, las que cuentan con un plan de comanejo entre alcaldías, comunidades, Instituto de Conservación Forestal y la organización Aldea Global.

Servicios para visitantes

La entrada principal al Panacam para los turistas es por la aldea La Guama, en el extremo sur del lago de Yojoa.

Se estima que por año se reciben unas 7,000 personas, entre huéspedes y visitantes.

Con apoyo de Aldea Global se instaló el Panacam Lodge, que consiste en el ofrecimiento de hotel, restaurante, senderos, miradores, puentes colgantes y salón de conferencias para los huéspedes entre otros servicios.

Los visitantes cuentan con unos ocho kilómetros de senderos para apreciar en total tranquilidad la belleza de la zona protegida.

Las rutas por entre la montaña tienen diferentes opciones para el visitante, entre cortas y de mayor trayecto, incluyendo el sendero natural Los Vencejos, a través del cual se llega a una cascada.

Los visitantes hondureños adultos cancelan 50 lempiras por ingresar al parque, los estudiantes y las personas de la tercera edad cancelan 40 lempiras. Los niños menores de 11 años entran gratis y los extranjeros cancelan cinco dólares.

Inversión

El supervisor nacional de proyectos de Aldea Global, Felipe Reyes, dijo que al organización es la entidad encargada de coordinar la conservación del Panacam, pues trabaja de forma conjunta con otros actores como las unidades municipales ambientales.

En la labor de conservación de la zona y formación de las comunidades Aldea Global invierte unos 400,000 dólares anuales (es decir, 8,000,000 de lempiras).

El financiamiento se logra a través del proyecto USAID ProParque, el Fondo para el Manejo de las Áreas Protegidas y la Vida, ingresos por entrada y estadía de visitantes y otros cooperantes, dijo Reyes.

La labor de la organización se ha enfocado desde el tema de educación ambiental para los vecinos de la zona de influencia, planes con fines de prevención y control de desastres, programas de salud, educación y mejora de las economías familiares.

El director ejecutivo del proyecto Aldea Global, Chet Thomas, dijo que en la actualidad apenas se invierte una tercera parte de lo que se requiere por falta de recursos económicos.

Entre las amenazas que posee el parque, según Chet están las invasiones en el área protegida, en especial por personas que se dedican a las labores de caficultura. A la fecha este tipo de invasiones le han robado entre 300 y 400 hectáreas a la zona. “Es necesario delimitar aún más el parque para lograr que todo el territorio que le pertenece pueda ser manejado de la mejor manera”, agregó. El área del parque es de 320 kilómetros cuadrados.

Nuevos proyectos De acuerdo con Chet, entre los nuevos proyectos que se contempla ejecutar destacan la construcción de dos torres desde donde se puedan observar las aves dentro del área, así como los alrededores del parque. En este proyecto se invertirán cerca de 1,000,000 de lempiras. “Lo que se pretende es lograr mayor atención de los turistas, sean nacionales o extranjeros. Por esta razón además se ha pensado en ampliar los senderos”, manifestó Thomas. Otro de los planes a mediano plazo es ayudar a las comunidades de la zona de amortiguamiento a promover algunos sitios como ríos y quebradas con que cuentan con el fin de generar turismo y a su vez proteger el parque, concluyó.

Fuente: Diario El Heraldo
Viernes 30 de agosto de 2013,
Nusly Carías

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